Fuego Liquido

Fuego Liquido
Muchas veces creemos que el agua es fría y gélida, por lo que es mala. Otras tantas pensamos que el fuego es candente y peligroso, y es malo. Pero, los dos dan vida, entonces, ¿fuego o agua?

++Frase Aleatoria++

No importa lo que haga, cada persona en la Tierra está siempre representando el papel principal de la Historia del mundo. Y normalmente no lo sabe

noviembre 30, 2010

¿lo ves? Muy probablmente,n no

Nuestro amor era igual que una tarde de Abril
que también es fugaz, como ser feliz.
Pudo ser y no fue
por ser la vida cómo es
nos dio la vuelta del revés.
¿Lo ves? ¿lo ves?

Nuestro amor era igual que una mañana sin fin
imposible también, como no morir.
Es que fue, o será
porque el Diablo es cómo es
juega contigo al esconder.
¿Lo ves? ¿lo ves?


Ahora somos como dos extraños que se van sin más,
como dos extraños más que van quedándose detrás.
Yo sigo estando enamorada
y tú sigues sin saber si lo has estado
o si te quise alguna vez.
¿Lo ves? ¿lo ves?


Después nos hemos vuelto a ver alguna vez
y siempre igual, como dos extraños más
que van quedándose detrás
y Esta extraña se ha entregado
hasta ser como las palmas de tus manos!
Y tú sólo has actuado,
y aún sabiendo que mentías, me callé.
Y me preguntas si te ame!
¿lo ves?

Y que lo había adivinado.
Y tú sigues sin creer que se ha acabado.
Por una vez, escúchame!
Míranos aquí, diciendo adiós.

noviembre 25, 2010

El Dragón & su bola


El gran dragón miraba con cuasi ternura a la pequeña bola que tenía entre sus enormes patas. Se encontraba echado sobre su vientre, y contemplaba extasiado aquella esfera tricolor: azul, marrón y verde. Era su tesoro. Lo había ganado tras cruentas batallas con otros dragones, todos persiguiendo la ambición de poseer aquella cosa, aquella insignificante cosa, pero muy hermosa. El vestigio de su difícil contienda era claro a la vista: la mitad de su ala derecha había sido arrancada, provocándole graves trastornos al volar, y una melancolía que, con el paso del tiempo y la ayuda de aquella esfera bella, se haría más amena.

Esta adoración era casi un ritual casi horario para la criatura. Cada cierto rato, despertaba de su sueño, inquieto, buscando la textura de su tesoro. Y, tras comprobar que aún lo tenía consigo, lo miraba como una madre miraría a su pequeño hijito. Así, tras unos momentos, comenzaba a adormecerse, presa de un hechizo intangible de aquella misteriosa bola. Luego, antes de quedarse completamente dormido, exhalaba un leve, muy leve resoplido de descanso.

Entonces, en una gran metrópoli de la Tierra, los habitantes se quejaban de que otra vez habría mal tiempo.